Dublín es de esas ciudades que te abrazan con su historia, su música y su gente cálida. Cuando la visité fue una mezcla perfecta de celebración de San Patricio y cumpleaños (¡marzo 18!). Unos meses antes, llamé a mi amiga Paty y le dije para celebrar su día y mi cumple en Irlanda y obvio que le gustó la idea. Aunque, obviamente por la fecha, estaba súper llena la ciudad con gente de todas partes visitando, igual pudimos disfrutar de algunos lugares. Así que si estás planeando un viaje, anota estos rincones con encanto en Dublín que seguro te van a enamorar.

Si quieres, aprovecha el bus/tour Hop on Hop off que te lleva a la mayoría de estos puntos mientras escuchas detalles interesantes. Durante la celebración de San Patricio, nos pareció genial usar ese medio de transporte turístico, así aprovechamos al máximo todo. Nos bajabamos en algún lugar, conocíamos y luego nos subíamos hacia la próxima parada.

Una de las primeras visitas que hicimos fue en Merrion Square Park. Un espacio verde tranquilo y lleno de arte. Me tomé unas fotos junto a la famosa estatua de Oscar Wilde, que está justo frente a la casa donde vivió. Justo por las fiestas de esos días, contaban con una feria en el lugar con algunos vendedores y hasta atracciones. Otro jardín para visitar es St. Stephen’s Green. Es uno de esos espacios verdes donde puedes sentarte a ver pasar la vida dublinesa y disfrutar de un poco de calma rodeado de árboles, estanques y flores.

Otro punto muy famoso es Trinity College y su biblioteca. No solo es uno de los lugares más fotografiados de la ciudad, también es un espacio mágico que parece sacado de una película. El Long Room (la sala larga) con sus estanterías infinitas es simplemente impresionante. Y ahí mismo puedes ver el Book of Kells, uno de los manuscritos más antiguos y valiosos del mundo.

A mi me encanta mucho la música irlandesa, me parece súper alegre (la gran mayoría) y divertida. Y una de las canciones que suelo escuchar es Molly Malone y así que visitar la estatua de Molly Malone fue una parada obligada. Si has escuchado alguna vez la canción tradicional irlandesa con su nombre, sabes de lo que hablo. Esa melodía se te queda en la cabeza y ver la estatua en persona, en pleno centro de la ciudad, es como conectar con una parte muy querida del folklore irlandés. Además, está muy cerca de otros puntos turísticos, así que puedes pasar por ahí mientras recorres las calles del centro. Toma unos minutos solamente.

Otro lugar que me parece imperdible es la Catedral de San Patricio. Es la iglesia más grande de Irlanda y es una belleza por dentro y por fuera. Su arquitectura gótica es impresionante y tiene unos jardines muy agradables para sentarse un rato si hace buen clima.



Después de tanto asombro cultural, un paseo por el área de Temple Bar es casi obligatorio. Sí, es MUY turístico, sí, está lleno de gente… ¡pero vale la pena! Música en vivo, pubs con ambiente, y muchas risas. Ideal para pasarla bien y conocer gente de todas partes del mundo. Claro, hay áreas más locales, menos turísticas, que podrán ser mejor. Pero Temple Bar es tan famoso que vale la pena la visita por lo menos 1 vez. Disfrútalo, visita varios de los bares en el lugar, incluyendo el que lleva el mismo nombre del área, y pasa una divertida noche.


Y claro, no podía faltar la Guinness Storehouse. No importa si eres fan de la cerveza o no, la experiencia vale totalmente la pena. Es interactiva, divertida y súper bien montada. Y lo mejor llega al final: subir al Gravity Bar, que tiene unas vistas espectaculares de la ciudad mientras disfrutas tu pinta incluida en la entrada. ¡Una forma genial de terminar el recorrido! Y así fue como celebré mi cumple en Dublin :).


En cuanto a la mejor época para visitar, marzo tiene su encanto con toda la energía de San Patricio, pero también puede ser un poco caótico por la cantidad de visitantes. Si prefieres algo más tranquilo, quizás septiembre sea una buena opción, cuando todavía hay buen clima pero menos multitudes.

Dublín tiene muchos rincones con encanto que vale la pena descubrir caminando y dejándote llevar. Eso sí, lleva zapatos cómodos, una chaqueta impermeable (nunca se sabe con el clima irlandés) y muchas ganas de disfrutar. Sláinte!
A continuación el video que hice sobre ese divertido viaje:
